Llevo años pensando, sintiendo y guardando. Y por qué no sacarlo ahora en unos de esos días en los que siento que no puedo más?. Ahora que tengo una edad y que soy consciente de la realidad. De que yo tengo una edad y he vivido ciertas cosas. Y de que tú también la tienes, y eso significa que el tiempo es frágil y no abunda.
Probablemente uno de los mayores objetivos como padre sea que nadie haga daño a tu hija, no verla llorar nunca. O al menos hacer todo lo posible porque eso no pase.
Pero como te explico que tú eres de lejos el motivo por el que más lagrimas he derramado en toda mi vida? Que me han hecho muchísimo daño pero nunca ha durado tanto cómo el tuyo? Que es constante y sofocante.
Ojalá no fuera así, más me habría gustado a mí. Lo irónico es que tú no lo sentirás así. Y qué una vez más si te dijera esto pensarías que soy una exagerada, que como voy a sentir eso si me has dado todo, que no entiendo nada de la vida, que soy frágil.
No sé si soy frágil, pero sigo aquí a pesar de ti.
Porque nunca he sentido un mínimo de amor de tu parte. Me quieres, lo sé, me has dado todo lo que has podido. Probablemente hayas hecho todo lo que hayas podido. Pero tu máximo es insuficiente. Porque tu máximo es un mínimo de padre.
Si no es por Mamá no te acordarías ni de mi cumpleaños. Llevo toda mi vida a la sombra de mi hermana.
Claudia es independiente. Claudia tiene un buen trabajo. Claudia tiene una familia. Claudia es una luchadora. Dónde está Claudia? Y Claudia? Cuando yo soy la que está delante de ti y nunca me has visto.
Para ti nunca he tenido sueños. Nunca he amado. Nunca he vivido.
Y he vivido.
He amado y nunca te ha importado a quien, ni cuanto.
Ni cuanto daño me han hecho, ni lo ha significado ese daño. Ni lo mucho que me ha costado levantarme por las mañanas. Porque para ti sólo soy la frágil que no es como Claudia. La vaga. La que no siente. La que sólo existe.
He tenido sueños. Los tengo y son el motivo por el que existo. Desde que tengo uso de razón lloro porque nunca me has tomado en serio. Ni a mi, ni lo que he querido hacer. Todo eran tonterías. Porque si tú no tenías sueños yo tampoco podía tenerlos. Y como a ti la vida no te ha sido facil, la mia tampoco tiene que serlo.
Yo solo quería apoyo. Que me dijeras que siguiera jugando a fútbol porque era buena y todos podían verlo menos tú. Pero tú sólo venías para decirme las cosas que hacía mal. Y eso son cosas que guardo hoy. Por eso nunca he querido que me veas jugar nunca más, ni que me veas tocar, o cantar, o hacer algo que se me da bien. Porque si tú me ves, me siento pequeña.
Tú eres la persona que me ha hecho sentirme incapaz de todo en la vida.
Porque si quería irme de viaje, decías, 'a donde te vas a ir tu con el miedo que te da todo?'
Porque si quería dedicarme a algo me decías, 'eso, para qué, no sirve de nada'.
Sólo quería apoyo. Que me dijeras que no dejara de tocar la batería, porque es lo que más me mueve en el mundo, y se me da bien. Y no necesité clases para tocarla. Y tuve que dar clases para que tú me creyeras. Y a día de hoy ves videos de gente tocando la batería y me dices, mira como tocan. Cuando yo la tocó mejor. Pero nunca te ha importado. Nunca me has preguntado. Nunca me has visto.
Si tú hubieras querido, yo habría llegado donde quisiera.
Pero sólo has sabido crearme miedos, y hacerme sentir insegura y pequeña.
Porque acepto la culpa, vosotros me sobreprotegisteis porque siempre fui la débil. Y lo agradezco. Sin vuestro cobijo no hubiera estado donde estoy.
Pero había un termino medio entre el cobijo y el no dejarme ser.
Y mi miedo a la vida, a parte de por mi. Viene de ti.
Eres egoista. Y no porque no me des, tengo techo, tengo comida, tengo ropa, tengo todo lo que he querido durante años. Pero donde está el orgullo de padre? No hice las cosas tan mal.
He pasado años intentandote hacer sentir orgullosa, intentando que me des una palmadita en la espalda y me digas enhorabuena por algo, lo que fuera. Aunque fuera por levantarme por las mañanas cuando sólo quería desaparecer. Pero tampoco te dabas cuenta.
Me da miedo lanzarme a las cosas porque al otro lado estás tú esperando que falle para decir, te lo dije. Y si no dices te lo dije, lo piensas. Pero sé que para ti soy una constante decepción, aunque lo haya intentado con todas mis fuerzas. Nunca es suficiente.
Y a veces te preguntas por qué te odio. Y no te odio. Desgraciadamente te quiero. Eres mi padre. Y yo si te agradezco de corazón todo lo que has hecho y haces por mi. Y me pongo en tu lugar, y se por qué piensas como piensas, y por qué sientes las cosas que sientes. Pero tú nunca te has puesto en mi lugar. Y es agotador hacerlo yo todo el tiempo para nada.
Y me siento horrible por pensar que a veces estaríamos mucho mejor sin ti. Sin Mamá siendo una sirvienta. Sin mamá con alguien que la reprima. Ella es alegre, es optimista. Y desde que te conozco siento que sólo entre nosotras nos damos oxigeno en esta casa. Porque sería muy fácil ser absorbidas por tu mala energía. Y no somos como tú. Yo espero nunca serlo.
Espero nunca ser como tú, espero nunca conseguir nada de lo que esperas de mí, porque entonces tú habrías ganado, y yo habría perdido, papá.
Me he hecho a mi misma y estoy muy orgullosa, y ya que tu nunca lo has dicho ni lo vas a decir, me lo digo a mi misma. Sigo aquí y para mi es un mundo. Y aunque pienses que soy la frágil y la débil y la sombra de Claudia. Yo soy Aitana. No son débil, no soy frágil, aunque me rompa mil veces me recompongo cada día. Y lo hago sola, porque tú no has estado y no te necesito para quererme y ser alguien. Tengo un título. Estoy haciendo lo que me hace feliz aunque no sea perfecto. Tengo gente que me quiere. Tengo gente que me daría su mano si lo necesitara. Porque yo misma lo he creado. Yo he conseguido todo lo que soy y lo que tengo aunque para ti sea poco.
Gracias por todo, porque soy la persona más agradecida del mundo. Has hecho lo que has podido como has podido. Y nadie es perfecto. Eres buen hombre. Eres trabajador. Eres gracioso a tu manera. Eres protector como el que más. Eres muy fuerte. Y te quiero.
Pero querer también es estar y demostrar.