Visitillas

domingo, 26 de octubre de 2014

Analizando sentimientos


ya sabemos (principalmente yo, que soy la única que lo lee) que siempre que intento escribir o hablar de algo se termina torciendo y termina siendo un diario personal dirigido a alguien en concreto.






para empezar, no sé qué escribir porque para empezar no sé qué siento.

Quizá deba empezar por ahí. Analizando que siento.

¿Que siento?










Siento que ha pasado el tiempo y no debería estar haciéndome esta pregunta porque debería estar claro que ya no debo sentir nada.
Siento que no muero de amor, pero aún sé que hay algo en mi corazón.
Se que puedo vivir sin esa persona pero siento que con esa persona volvería a sonreír.
Que quizá esa persona no sea para mi, que seguro esa persona no es para mi, pero sin embargo es la que mas fuerte a pegado en mi corazón.
Que aun pienso en si piensas en mi, si algunos de tus actos son por mi. Si cuando ves nuestra película, si oyes nuestra canción, ves nuestro numero te acordarás de mi.
Siento que quizá si algún día volvieras nada seria igual porque tú eres quien y como eres. Pero que yo he cambiado y ya no soy la que era. Y aun así cierro los ojos y me imagino como se sentiría un abrazo en una cama mientras te digo que no quiero que pasen los segundos, que tu eres lo que siempre he querido y que así será por siempre. Y besarte hasta desgastarnos los labios y susurrarte al oído que siempre has sido tú. Y no decir nada por horas. Que te mire y que me devuelvas la mirada sin decir una palabra, sin hacer nada excepto besarnos y que sean nuestros labios chocando los que hablen por nosotras. Y decirte que te amo, que lo se y que siempre lo he sabido, y volverte a abrazar hasta sentir que te atravieso y nuestros cuerpos se funden en uno solo como muestra de lo que siento, lo que sentimos.
Si, siento que respiro sin ti, el mundo sigue girando, y que todo tiene sus ventajas, soy feliz, pero todo tiene otro color. Es un color cálido y brillante. El color de la libertad. El color de no estar triste por sentirte incomprendida, por sentirte frustrada por ser como eres y que a quien mas amas no te aguante más. Es un color que sin duda apetece mirar. Pero no es el color que tiene el amor.
No es el color que se tiene cuando te sientes amado, cuando amas y te aman sin condición, sin esperar cambiarte, sin incomprensión. No es el color del abrazo mientras dices te quiero al oído. No es el color de mi corazón cuando te miro y se que me perteneces. No es el color de las mañanas cuando sabes que cada pensamiento te pertenece y los tuyos me pertenecen a mi. No es el color que tienen las noches cuando nos dormimos pensando en la otra. No es sin duda el color que tienen mis brazos cuando rodean tu cuerpo.
Porque ese color a diferencia del otro, no existe, no es visible a los ojos, no se puede ver, únicamente sentir.
Un color, que aunque sepas que tiene parte mala y a veces te haga daño, merece la pena solo por su belleza, solo por lo que te mueve dentro. Y es un color, que solo si has amado de verdad, reconocerás.

Y así me siento yo. Colorida pero no con el color que quiero.
Pero, ¿Quien sabe quien sera la persona encargada de colorearme?
Cualquiera que tenga las herramientas correctas y sepa que técnica usar puede hacerlo, el problema es que muchos lo intentan, muchos con herramientas equivocadas, muchos con técnicas equivocadas... O quizá es que ya elegí al pintor y nadie podrá reemplazarlo...


Solo el tiempo lo dirá a fin de cuentas, esto era un análisis para saber lo que siento. Y llegados a este punto creo tenerlo claro. No podría ponerle nombre, pero si lo tengo claro.






Pero llegados a este punto,  el único que sabe las respuestas es el destino. El destino y el tiempo mandan y hablarán por si solos.





jueves, 9 de octubre de 2014

Reflexion 1

Ayer, en clase de Fundamentos me dijeron que las carreras de diseño son las segundas en el top de carreras que crean depresión. 
Y me dijeron que para llevarlo bien había que escribir mucho, ya que tarde o temprano es lo que un psiquiatra te recomendaría, y eso pienso hacer, ya no quiero que sea un blog dedicado a nadie en concreto, únicamente para mi.

Siempre me ha gustado escribir aunque no creo que sea mi fuerte, pero he comprobado yo misma, que mi propia ansiedad se reduce si escribo y me desahogo, porque estoy soltando lo que llevo dentro y a la vez dejo de pensar en como me siento.

So, here it goes.

Llevo desde el sábado al abrir los ojos con ansiedad, podría haber sido como siempre, es decir, tengo un día tonto y ya, al día siguiente será un día nuevo, pero no, yo soy así y decidí ponerme a pensar en motivos y como no, hasta obsesionarme y crear un problema que no existía en primer lugar.

Podría haberlo dejado estar y ya, pero no, fui más allá y llegue a pensamientos que no se si serían lo causantes pero desde luego me crearon mas obsesión que la ansiedad en si. 
Como que por ejemplo estaba así por la tensión de las clases, y sobretodo volver a ver a mi ex después de tres meses y las movidas ocurridas ( al menos en mi mente ) en verano. 
Que se que en el momento no me afecta, de hecho gozo ver su cara de limón al verme pasar, pero quizá esa imagen se queda en mi subconsciente causándome esa ansiedad. 

En definitiva, no se si fue eso, o simplemente tuve un día tonto, como muchos que tendré sin motivo ya que tengo trastorno de ansiedad generalizada, pero me creé un bucle de pensamientos que genero más ansiedad y más pensamientos y miedo a volver a la escuela que por otro lado es lo que mas me gusta, ya que soy feliz con mis hábitos de estudio, socializando, etc... Cosa que al ver afectada me hizo sentir mas agobiada aún. 

Si, soy lista, cuando menos debo pensar, mas pienso.


Hoy es jueves, y obviamente es innegable que estoy mejor de la ansiedad y he podido ir a clase y aquí sigo, pero aún es cierto que tengo la mente trastocada, pero que esperaba con semejante obsesión que me creé en un momento...


Quisiera que alguien estuviera en mi mente un solo día!


Pero bueno, una vez más ( y este blog es testigo ) todo pasa, puedo estar así ( no será la primera vez, ni la última), dos días, cinco días, nueve días, quince días, un mes o el tiempo que sea... pero todo pasa y vuelve a brillar mi sonrisa porque aunque el cielo esté negro, todas las tormentas pasan y vuelve a salir el sol.

Y he aprendido tanto en nueve meses... 
Me quiero, me acepto como soy, veo las cosas con otra perspectiva aunque a veces deje de hacerlo (todos somos humanos con bajones) y aprendí mucho de verdad por mi misma y en la terapia de grupo que hice, aprendí que todos en mi situación sufren muy malas rachas y las malas rachas se pasan porque eso son, rachas.Y que la felicidad está en uno mismo, que hay que mantener la calma porque es humano tener muy malos momentos, y que sabemos que todo pasa por más mal que estemos aunque cueste mucho ver la luz.

Y digo esto y estando mentalmente desestabilizada estos días aún pienso, y si esta vez durara el malestar para siempre? y un bucle de pensamientos sin sentido, que se, que son sin sentido porque he pasado por esto tantas veces como agua tiene el mar.

Así que escribo esto para desahogarme, para decirme que todo esta bien, que soy feliz porque tengo mil cosas que me hacen ser feliz a pesar de pasar malas rachas, unas malas rachas no definen una vida y no hacen que una vida sea mala  o una persona infeliz, y eso es madurez y aprendizaje. 





Todavía estoy en un largo aprendizaje, ya que nunca es suficiente sabiduría, pero lo importante es saber eso, saber lo que sientes, por quien lo sientes y afrontar las cosas con optimismo ya que la actitud lo es todo y paciencia, porque una vez más, todo pasa.

Aprender a no hundirte más cuando ya estás mal, es un paso para madurar y vivir mejor contigo mismo, a no lanzarte contra una pared cuando aun estas a tiempo de frenar. 
Y eso es lo que intento. 
Ser feliz, no pensar y no hundirme conmigo misma.